Filipenses 3:13-14 Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Noé construyó por ciento veinte años un arca que Dios le mandó a construir. Siempre me pregunté ¿Cómo pudo de manera tan fácil y desprendida abandonar algo que le costó tanto tiempo y esfuerzo?.  Creo que eso sólo pudo suceder porque él supo discernir los tiempos de Dios. A pesar de que le costó tanto tiempo y esfuerzo él no titubeó y una vez ya en tierra firme se bajó y jamás regresó a ella.

La memoria puede ser uno de nuestros peores enemigos a la hora de olvidar.  Ella la ocupamos muchas veces para tantas cosas negativas que termina enlodando la visión y propósito que Dios tiene para nuestras vidas. 

 

APLICACIÓN DE LA ENSEÑANZA

Te invito a que te formules la siguiente pregunta:  ¿a cuántas cosas estás aferrado sin tomar la decisión de dejar atrás?.  Reflexiona en esto y permite que el Espíritu Santo te guie en esta auto evaluación. 

“Decide olvidar lo que quedó atrás y extiéndete hacia tu futuro de gloria”.

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