El punto cero es nuestro génesis, es nuestro principio y nuestro final. Nuestra vida comienza en un Punto Cero y termina en un Punto Cero.
Apocalipsis 1:8 «Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, dice el Señor Dios. Yo soy el que es, que siempre era y que aún está por venir, el Todopoderoso».
Génesis 1: 27-28 «Así que Dios creó a los seres humanos a su propia imagen. A imagen de Dios los creó; hombre y mujer los creó. Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense. Llenen la tierra y gobiernen sobre ella». (NTV)
Desde el momento en que Dios creó al hombre, le otorgó el material necesario para que, desde su primer aliento de vida, ya contara con algo tanto en su interior como en sus manos.
FRUCTIFICAR: Este proceso ocurre a partir de lo que somos, no de lo que tenemos en las manos, a diferencia de la multiplicación. Por ejemplo, podemos decir: «Yo tengo ojos cafés», «Yo tengo la piel morena», etc. Así como todos poseemos óvulos y esperma, el acto de fructificar es una manifestación de lo que ya somos en esencia.
MULTIPLICAR: No puedes multiplicar lo que no tienes, pero sí lo que ya posees, por muy poco que sea. Este proceso se lleva a cabo con lo que Dios ha puesto en nuestras manos.
IMPORTANCIA DEL PUNTO CERO:
Un punto cero siempre será un referente para medir cualquier logro alcanzado. Si no contamos con un punto de partida, nunca podremos saber cuán grande o pequeño ha sido nuestro avance.
Hace algunos años, cuando me informaron que mi hijo Nicola también había sido diagnosticado con autismo, sentí como si Dios me estuviera llevando nuevamente al “punto cero”. Sin embargo, mi reacción no fue la misma que tuve cuando me dieron el diagnóstico de mi hijo mayor, Angelo. En esa ocasión, cuestioné todo, pero ahora, con mayor serenidad, le respondí al Señor: «Esto no sucede sin razón. Sé que hay algo grande que se esconde dentro de mis hijos, y confío en que Tú me lo mostrarás, y también se lo enseñarás a ellos». La parte humana me hizo sentir como si estuviera comenzando de nuevo, pero el espíritu me hizo comprender que, aunque aparentemente estaba en el punto cero, ya no estaba en el primer nivel, sino en el décimo. Por lo tanto, este proceso comienza en un nuevo nivel de entendimiento y aprendizaje.
EJEMPLOS DE PUNTOS CEROS EN LA VIDA
PUNTO CERO DE VIVIR :
Todos tenemos un punto cero en nuestra vida. Según la tradición china, la vida comienza desde el momento en que estás en el vientre materno, lo que significa que, mientras nosotros celebramos el primer cumpleaños a los 12 meses, ellos celebran 21 meses de vida. Esto se debe a que le otorgan valor a la vida desde el momento en que el corazón comienza a latir, es decir, a las 5 semanas de gestación.
Con Jesús ocurrió algo similar. Su llegada a este mundo fue anunciada a María desde su punto cero, es decir, desde el momento en que estuvo en su vientre.
PUNTO CERO DEL DIA:
Cada día tiene una hora cero, o punto cero de partida.
PUNTO CERO DE TU CARRERA PROFESIONAL:
Tu carrera profesional tiene su punto cero desde que comienzas a estudiar.
PUNTO CERO DE UN MATRIMONIO:
Todos tenemos un punto cero en nuestro matrimonio o relación de pareja, y lo más importante es conservar ese punto cero que una vez nos hizo enamorarnos.
PUNTO CERO DE NUESTRO LLAMADO MINISTERIAL:
Cuando Dios nos llama a servirlo con un propósito claro y obtenemos la claridad sobre el motivo de nuestra existencia, podemos afirmar que estamos en el punto cero de nuestro llamado ministerial.
EJEMPLOS DE PUNTOS CEROS ESPIRITUALES
EL PUEBLO DE ISRAEL TUVO MUCHOS PUNTOS CEROS:
El pueblo de Israel vagó por 40 años en el desierto debido a su desobediencia, pero Dios siempre les ofreció nuevas oportunidades al llevarlos de vuelta al punto cero. Esto sucedía cada vez que les ordenaba levantar el campamento y mover su presencia. Ellos cargaban la presencia de Dios en el tabernáculo, y cada vez que se desplazaban, debían mover también el tabernáculo. Este movimiento representaba arrepentimiento: un cambio de un lugar erróneo a uno correcto. La presencia de Dios siempre nos resetea, borrando lo viejo y dándonos la oportunidad de dejar atrás lo que nos daña. Nos hace comenzar de nuevo desde el punto cero, pero con la experiencia aprendida.
LA MUERTE EN LA CRUZ EL PUNTO CERO DEL NUEVO PACTO:
La muerte de Cristo en la cruz fue el medio para llevar a la humanidad al punto cero, donde comenzó Su obra del Nuevo Pacto. La experiencia vivida en el Antiguo Testamento, con las leyes dadas por Dios, fue un aprendizaje que reveló nuestras debilidades. Sin embargo, ahora comienza una nueva dispensación: la gracia, que establece el Nuevo Pacto.
Dios nos ama tanto que desea mantenernos en el punto cero, porque ese es el lugar donde estamos conectados al Nuevo Pacto. Estar en el Nuevo Pacto significa estar unidos a la raíz de la vida que nos sostiene, y esa raíz es Cristo.
Cristo es el inicio de la cadena de la vida. Todo se conecta en la vida: las experiencias, las palabras, el caminar, etc. Pero si omitimos ciertos procesos de esa conexión, corremos el riesgo de ser destruidos. El Nuevo Pacto es precisamente eso: enlazar nuestra vida con la certeza de que todo está bajo la guía y señorío de Cristo.
Si te desconectas de Cristo, de la gracia, has caído. La gracia no es algo abstracto, la gracia es Cristo. Él es tu punto cero de partida.
CRISTO EN EL HOGAR NUESTRO PUNTO CERO:
El trabajo de llevar a Cristo a los hogares es lo que podemos llamar el «kilómetro 1». En una ocasión supe que la Plaza de Armas de Santiago de Chile se conoce como el kilómetro cero del país, ya que es el punto de referencia desde el cual se mide la distancia hacia el resto del país. De manera similar, hacer de tu hogar una «casa iglesia» es fundamental, porque como dice Su Palabra: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20).
Hace poco escuché a una querida pastora llamada Ruth Gonzáles, decir: “No se trata de prestarle tu casa a Dios, sino de devolverle tu casa a Él”. Esto solo se logra cuando buscas Su presencia junto a tu familia en tu hogar.
Muchas iglesias se enfocan en llenar templos, pero a menudo descuidan el ADN fundamental de toda familia: el hogar. Creo que no podemos pretender llenar templos si no comenzamos desde el kilómetro cero, que es nuestra propia casa.
No todos están dispuestos a realizar este trabajo en los hogares, pero trabajar la tierra en tu «casa iglesia» es el punto de partida para una restauración profunda. Las “casas iglesias” son el vientre de Dios, el lugar donde comienzan a latir los primeros signos de una vida que es Su iglesia.
LAS TENDENCIAS NOS ALEJAN DEL PUNTO CERO:
Hoy en día, esta palabra se utiliza para guiarnos o influir en el camino que el mundo está construyendo. Algunos ejemplos de tendencias incluyen el humanismo, la moda, la tecnología, el movimiento homosexual, las drogas, las marchas, las redes sociales, la música, entre otros.
DIFERENCIA: En el “mundo natural”, primero se encuentra el camino y luego la puerta, pero en el “Reino de Dios”, primero está la puerta y después el camino. Juan 10:9 dice: «Yo soy la puerta; el que por mí entre, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos». El ser humano, por su inclinación natural, siempre buscará primero su propio camino o tendencia, convirtiéndolo en su punto cero. Sin embargo, para quienes buscamos el Reino de Dios, nuestro punto cero es la puerta, que es «Cristo».
LA ALABANZA EN EL ESPIRITU NUESTRO PUNTO CERO:
La alabanza es nuestro punto cero de renovación y paz.
Al recordar la historia de las dos hermanas, Marta y María, en la Biblia, siento tristeza al ver que cada vez que Marta miraba a Jesús, lo primero que se activaba en ella era la cocinera, la barrendera, la limpiadora; mientras que a su hermana, al ver a Jesús, se le despertaba la adoradora.
En la iglesia, hay dos tipos de personas: unos buscan agradar a Dios, mientras que otros viven para Él. No está mal servir, pero cuando Dios se manifiesta, lo que haces no tiene valor si no se basa en lo que eres en Él.
Hay un dicho que dice: «Toda escoba nueva barre bien». Así es cuando adoras al Señor; Él te renueva, te lleva a tu punto cero y te dice: «Ahora comienza de nuevo, porque lo harás con el renuevo de mi espíritu».
Aplicaciones para la vida son libros que te invitan a emprender un viaje «no de autoconocimiento», sino del conocimiento del diseñador de tu vida.
Así como las aplicaciones que has bajado a tu celular para facilitar tu vida, así pretenden ser cada enseñanza que puedas adquirir de este libro.
Estos libros se encuentran en dos formatos, impreso y digital. Si compras los dos tomos en formato digital, te llevarás de regalo otro libro digital sobre el autismo.









