Lamentablemente, el síndrome de Pilato ha permeado diversos sectores de la sociedad actual, como la legislación, universidades, medios de comunicación, cine, política e incluso algunas iglesias. Este síndrome se basa en la «negación de la verdad».

Recordemos cómo Poncio Pilato se lavó las manos y eligió no defender a Jesús, el Salvador. Su falta de decisión ante la verdad refleja una manipulación de las tinieblas que busca separar al mundo de lo único que realmente nos otorga gozo y plenitud.

El síndrome de Pilato es una manifestación de debilidad y se presenta cuando cedemos ante la presión social, las influencias externas, las falsas acusaciones y los problemas, llevándonos a evitar hacer lo correcto. En Juan 14:6, la Palabra de Dios nos recuerda: «Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí». Él es la verdad, y no hay otra fuente más grande ni más verdadera donde podamos encontrar el verdadero gozo y bendición que surge al cumplir el propósito para el cual fuimos creados. Cualquier cosa que nos aleje de ese propósito nos alejará también de la verdad.

APLICACIÓN DE LA ENSEÑANZA

Si Dios es la verdad, todo lo que nace de Él es también verdadero. Por lo tanto, si has nacido a una nueva vida en Cristo, no dudes de que tienes pleno acceso a la verdad y a una vida superior. Esa vida superior te capacita, a través del Espíritu Santo, para discernir entre lo que te conviene y lo que no. El Espíritu Santo siempre te guiará a tomar decisiones que resultarán en bendición para tu vida.

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